VISIÓN
Cataratas: síntomas, cuándo operarse y qué pasa después
📅 BLOG AUDIOPTICA LUXSO · ⏱ 9 min de lectura
Ves como a través de un cristal empañado. Las luces de los coches por la noche te deslumbran más que antes. Los colores parecen apagados y has cambiado de graduación dos veces en poco tiempo sin notar mejoría. Si tienes más de 60 años y te suena alguna de estas situaciones, es muy probable que la causa sean las cataratas, la alteración visual más frecuente a partir de esa edad y, según la Organización Mundial de la Salud, la primera causa de ceguera reversible del mundo.
La buena noticia es que las cataratas tienen solución definitiva. En este artículo te explicamos qué son, cómo reconocerlas, cuándo conviene operarse y qué papel tiene tu óptico-optometrista antes y después de la cirugía. En nuestras ópticas de Dénia y Torrent (Torrente) detectamos cataratas casi cada semana en la revisión visual gratuita.
¿Qué es una catarata?
Dentro del ojo, justo detrás de la pupila, hay una lente natural llamada cristalino. Es transparente y flexible, y su trabajo es enfocar la luz sobre la retina, como el objetivo de una cámara. Con los años, las proteínas que forman el cristalino se van agrupando y la lente pierde transparencia: se vuelve amarillenta, luego opaca. Esa opacidad es la catarata.
No es una película que crece sobre el ojo, ni un tumor, ni algo que se contagie. Es un proceso de envejecimiento del cristalino, tan natural como las canas, aunque algunas personas lo desarrollan mucho antes que otras.
Tipos de catarata según dónde aparece la opacidad
Nuclear. Afecta al centro del cristalino. Es la más común por edad. Suele avanzar despacio y, curiosamente, en sus primeras fases puede mejorar la visión de cerca (la llamada "segunda vista"), porque el ojo se vuelve más miope.
Cortical. Empieza en los bordes en forma de radios que avanzan hacia el centro. Provoca sobre todo deslumbramiento y problemas con los contrastes.
Subcapsular posterior. Aparece en la parte trasera del cristalino. Progresa rápido, molesta mucho con luz intensa y al leer, y es más frecuente en personas con diabetes o que toman corticoides.
Existen también cataratas congénitas (presentes al nacer) y traumáticas (tras un golpe en el ojo), pero la inmensa mayoría de las que vemos en consulta son por edad.
Síntomas de cataratas: lo que probablemente notas
Las cataratas no duelen y no aparecen de un día para otro. Por eso muchas personas se acostumbran a ver peor sin darse cuenta de hasta qué punto han perdido visión. Estas son las señales más habituales:
- Visión borrosa o nublada, como si mirases a través de un cristal sucio o con vaho, que no se arregla limpiando las gafas.
- Deslumbramiento y halos alrededor de las luces, especialmente al conducir de noche. Muchos pacientes dejan de conducir de noche antes de saber que tienen cataratas.
- Colores apagados o amarillentos. El blanco parece crema; el azul y el morado se confunden. Después de operarse, la gente suele sorprenderse de lo vivos que son los colores.
- Necesidad de más luz para leer o coser, y dificultad en ambientes con poca luz.
- Cambios frecuentes de graduación. Si en un año has necesitado dos o tres gafas nuevas y ninguna te da la nitidez de antes, el problema no está en las gafas.
- Visión doble en un solo ojo o imágenes "fantasma" alrededor de las letras.
- Mejoría repentina de la vista de cerca en personas que llevaban años usando gafas de lectura. Es un síntoma engañoso: parece buena noticia, pero indica que el cristalino está cambiando.
Quién tiene más riesgo de desarrollar cataratas
La edad es el factor principal: a partir de los 65 años la mayoría de las personas tiene algún grado de opacidad en el cristalino, aunque no siempre les afecte. Hay otros factores que adelantan o aceleran el proceso:
- Exposición al sol sin protección. La radiación ultravioleta daña las proteínas del cristalino. En la Marina Alta y en la huerta de Valencia, con tantas horas de sol al año, es un factor que pesa más que en otras zonas. Te lo contamos en nuestro artículo sobre cómo elegir bien las gafas de sol.
- Diabetes. Los niveles altos de glucosa alteran el cristalino y favorecen cataratas más precoces y de evolución más rápida.
- Tabaco y alcohol. Ambos aumentan el estrés oxidativo en el ojo.
- Corticoides (en pastillas, inhaladores o colirios) tomados durante largos periodos.
- Miopía alta, traumatismos oculares, cirugías previas del ojo o inflamaciones como la uveítis.
- Antecedentes familiares: si tus padres se operaron pronto, conviene vigilar antes.
Cómo se detectan las cataratas en la óptica
Una catarata se ve. En la revisión visual completa que hacemos de forma gratuita en Dénia y Torrent, el óptico-optometrista examina el cristalino con la lámpara de hendidura, un microscopio que permite ver cada capa del ojo con aumento. Ahí se aprecia si hay opacidad, de qué tipo es y hasta qué punto está afectando.
Además comprobamos la agudeza visual con y sin corrección, la sensibilidad al contraste y al deslumbramiento, y revisamos si el cambio de graduación explica o no la pérdida de visión. Si la catarata es la causa y ya está afectando a tu vida, te derivamos al oftalmólogo con un informe para que valore la cirugía. Si es incipiente, ajustamos la graduación, te damos pautas y hacemos seguimiento cada 6 o 12 meses.
Es importante descartar que la pérdida de visión se deba a otra cosa: el glaucoma, la degeneración macular o la retinopatía diabética también aparecen a estas edades y a veces conviven con la catarata.
¿Cuándo hay que operarse de cataratas?
Esta es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta ha cambiado mucho en las últimas décadas. Antes se decía que había que esperar a que la catarata "madurase". Hoy no es así: con la técnica actual, operar una catarata muy avanzada es más complicado que operar una moderada, y esperar demasiado solo prolonga los años de mala visión.
El criterio actual es sencillo: se opera cuando la catarata afecta a tu vida diaria y las gafas ya no lo compensan. Algunas señales de que ha llegado el momento:
- No alcanzas la agudeza visual exigida para renovar el carné de conducir, o has dejado de conducir de noche por el deslumbramiento.
- Te cuesta leer, ver la televisión, reconocer caras o hacer tus aficiones aunque lleves la graduación actualizada.
- Has tenido algún tropiezo o caída por no ver bien escalones o bordillos.
- El oftalmólogo necesita ver bien el fondo del ojo (por ejemplo, para controlar una retinopatía diabética) y la catarata se lo impide.
No hay una cifra mágica de agudeza visual que obligue a operar. Dos personas con la misma catarata pueden necesitar la cirugía en momentos distintos según su trabajo, si conducen o cuánto leen. Por eso la decisión se toma entre el paciente, el oftalmólogo y, en la práctica, el óptico que ve cómo evoluciona la graduación.
En qué consiste la operación de cataratas
La cirugía de catarata es una de las intervenciones más realizadas y con mejores resultados de toda la medicina. En España se hacen cientos de miles cada año, tanto en la sanidad pública como en la privada.
La técnica habitual se llama facoemulsificación: a través de una incisión de unos 2 milímetros, el cirujano deshace el cristalino opaco con ultrasonidos, lo aspira y coloca en su lugar una lente intraocular transparente que queda para siempre. Dura unos 15 o 20 minutos, se hace con anestesia en gotas, sin ingreso, y se opera un ojo cada vez (el segundo, normalmente unas semanas después).
Qué lente intraocular elegir
La lente que se implanta sustituye al cristalino y, de paso, corrige la graduación. Hay varios tipos:
- Monofocal. Corrige una sola distancia, normalmente la lejana. Es la que se implanta en la sanidad pública. Después necesitarás gafas para leer y, a veces, para el ordenador.
- Multifocal o trifocal. Corrige lejos, media distancia y cerca, con lo que muchas personas prescinden de las gafas para casi todo. Puede dar algo más de halos nocturnos y no es adecuada para todos los ojos.
- Tórica. Corrige además el astigmatismo. Existe en versión monofocal y multifocal.
Elegir bien la lente es una decisión importante que conviene tomar con información: cómo es tu astigmatismo, si tienes ojo seco o maculopatía, si conduces de noche o pasas muchas horas con el ordenador. Si tienes dudas antes de decidir, en la óptica te ayudamos a entender tu graduación y qué cambiará con cada opción.
Después de la operación: qué esperar y qué gafas necesitarás
La recuperación es rápida. La mayoría de las personas ve notablemente mejor en 24 o 48 horas y hace vida normal en pocos días, con colirios durante unas semanas y evitando frotarse el ojo o levantar peso al principio.
Lo que muchos no saben es que la graduación cambia por completo tras la cirugía. Las gafas de antes ya no sirven. Lo habitual es esperar entre 3 y 6 semanas tras operar el segundo ojo, cuando la graduación se ha estabilizado, y entonces hacer una revisión completa en la óptica para:
- Graduar las nuevas gafas de cerca (con lente monofocal) o de apoyo para tareas concretas (con multifocal).
- Elegir gafas de sol con filtro UV de calidad: tras la cirugía el ojo es más sensible al deslumbramiento, y la lente intraocular no filtra toda la radiación.
- Revisar la presión ocular y el fondo de ojo, y ajustar el plan de revisiones periódicas.
Si meses o años después notas que vuelves a ver borroso, no es que la catarata haya vuelto (no puede: ya no hay cristalino). Suele ser una opacificación de la cápsula posterior, una fina membrana que se limpia con láser en consulta en cinco minutos. Lo detectamos en la revisión y te derivamos.
¿Se pueden prevenir las cataratas?
No del todo, porque el envejecimiento del cristalino es inevitable. Pero sí puedes retrasarlas y frenar su avance:
- Gafas de sol con protección UV 100 % siempre que estés al aire libre, también en invierno y en días nublados. Es la medida con más evidencia.
- No fumar y moderar el alcohol.
- Controlar la diabetes y la tensión arterial.
- Una dieta rica en frutas y verduras (antioxidantes, luteína y vitamina C).
- No usar corticoides sin control médico ni más tiempo del necesario.
- Revisar la vista cada año a partir de los 60, aunque creas que ves bien.
Mitos sobre las cataratas
"Hay que esperar a que madure." Falso desde hace décadas. Se opera cuando afecta a tu vida, y cuanto menos avanzada esté, más sencilla es la cirugía.
"Las cataratas se quitan con láser o con gotas." No existe ningún colirio que elimine una catarata. El tratamiento es quirúrgico; el láser solo se usa en algunos pasos de la cirugía o para la cápsula posterior.
"Si tengo cataratas, no merece la pena cambiar las gafas." En fases iniciales, una graduación bien ajustada puede darte uno o dos años de buena visión antes de operar. Y después de la cirugía, las gafas nuevas son imprescindibles.
"Solo los mayores tienen cataratas." La edad es la causa principal, pero la diabetes, los corticoides, los golpes y el sol pueden provocarlas a los 40 o 50 años.
"Forzar la vista o leer con poca luz provoca cataratas." No. Puede cansar los ojos, pero no opaca el cristalino.
¿Qué ofrecemos en Audioptica Luxso?
En nuestros centros de Dénia y Torrent (Torrente) te hacemos una revisión visual completa y gratuita que incluye el examen del cristalino con lámpara de hendidura. Si detectamos cataratas, te explicamos en qué fase están, ajustamos tu graduación mientras no haga falta operar y te entregamos un informe para el oftalmólogo cuando llegue el momento.
Tras la cirugía, graduamos tus nuevas gafas, te asesoramos sobre la protección solar adecuada y hacemos el seguimiento de tu visión. Y si además notas que oyes peor, en la misma visita puedes hacerte una audiometría gratuita: vista y oído, el mismo día.
Pide tu cita: ver borroso no es "cosa de la edad"
📞 Pide tu cita en Dénia (Calle Diana, 35 · 692 609 299) o en Torrent (Calle Germanies, 68 · 633 650 456) y comprobamos en 30 minutos si tus síntomas se deben a cataratas y qué conviene hacer.
Una catarata se detecta en minutos y se soluciona en una operación de un cuarto de hora. Lo único que no tiene sentido es seguir viendo mal.
¿Dónde revisar tu vista? Te hacemos una revisión visual completa y gratuita en nuestra óptica en Dénia o en nuestra óptica en Torrent (Torrente).
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